La nueva fiscal general, Diana Salazar, ocupó ayer, por primera vez, su puesto al frente de la institución. Para inaugurar su gestión, aseguró a los funcionarios de la Fiscalía que la conoce desde adentro, sus necesidades, fortalezas y debilidades. En el auditorio del edificio principal en el centro-norte de Quito, dio su primer discurso de presentación.

En los cinco minutos que habló, ante una sala llena, con personas de pie y con el exfiscal general (e) Paúl Pérez en el público, precisó que su visión de la Fiscalía es que sirva de forma eficiente, eficaz y honesta, para lo cual requiere el compromiso de un “personal valiente y decidido”. Su proceso de escalamiento, dijo, es su mejor herramienta de discernimiento.

Ella ingresó como asistente de fiscal, en la unidad de delitos contra la propiedad, el 16 julio de 2001, tiempo en el que recibía las denuncias en el piso de los pasillos. A partir de este lunes, tras su posesión en la Asamblea, es la titular de la Fiscalía General del Estado durante los próximos seis años.

Análisis

Salazar, antes de iniciar su gestión, ya anunció una posible reestructuración de la Fiscalía y ofreció un plan estratégico para revisar los casos que están en investigación.

En el país hay 840 fiscales. Ellos reciben anualmente 360.000 denuncias, por lo que cada uno tiene que revisar, en promedio, 481 casos al año, aunque hay quienes reciben más. Esta carga laboral le llevó a la exfiscal general (e) Ruth Palacios a decir que la institución estaba en alerta.

EL DATO

La Judicatura le dio a la Fiscalía la competencia para otorgar nombramientos provisionales a funcionarios de la carrera fiscal. La nueva fiscal, durante su audiencia oral, en el concurso que realizó el Consejo de Participación Ciudadana transitorio, dijo que es necesario un análisis  de todos los campos. “No se trata de desatender a uno, para atender a otros, sino que los fiscales sean capacitados de tal manera que estén en posibilidad de atender todas la causas”. Además, insistió en la necesidad de una coordinación interinstitucional.

Y, en una entrevista cuando seguía de directora de la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE), comentó que revisará modificar ciertas unidades, con el mismo personal.

A la par, el Consejo de la Judicatura (CJ) resolvió, el 1 de abril, iniciar el proceso de evaluación y promoción de los fiscales, para lo cual dio 15 días a las direcciones de Talento Humano de la Judicatura y de la Fiscalía para que elabore un instructivo, con base en el número de vacantes que deberán ser ofertadas. Hasta finales de 2018, la Fiscalía señalaba que hay un déficit de 228 fiscales a escala nacional.

Criterios

Un fiscal, quien pidió la reserva de su nombre, y los abogados penalistas Felipe Rodríguez y José Charry coinciden en que es indispensable aumentar el número de fiscales y ayudantes.

“La gran cantidad de casos hace que los fiscales no tengan su cabeza en el caso y que para los abogados sea extremadamente fácil masacrar al fiscal”, explicó Rodríguez. Él considera que, además, se debe revisar cómo se admiten las denuncias, debido a que en muchos casos, son del área civil y no penal.

Charry agregó que los fiscales requieren de capacitación y, de ser necesario, especialización en áreas más complejas como lavado de activos o violencia de género. “Un fiscal no deja de tener poder, pero si no ejerce ese poder con conocimiento puede ser un riesgo para los involucrados en una investigación”, señaló. (AGO)

Los valores para la gestión de Fiscalía

° Transparencia.

° Imparcialidad.

° Adaptación al cambio.

° Trabajo en equipo.

° Diligencia.

° Servicio.

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