Los padres de Juliana Campoverde, el pastor procesado y la esposa del religioso acudieron la mañana de este 26 de diciembre del 2018 al laboratorio de Criminalística de Quito. A partir de las 9:00, les practicaron una prueba de ADN. La idea es comprobar si la sangre encontrada en la casa del religioso pertenece o no a la joven, que desapareció hace seis años y cinco meses. El viernes, en el domicilio del procesado, ubicado en el norte de Quito, la fiscal del caso Mayra Soria realizó una búsqueda con luminol, que es una sustancia para encontrar rastros de sangre que no se ven a simple vista. Con esa prueba se halló rastros en el baño del domicilio. Esta prueba se realiza a tres días de que culmine la fase de investigación pública. Desde el 3 de enero comienza la etapa preparatoria de juicio. Actualmente el pastor evangélico es acusado de secuestro extorsivo con muerte y está recluido en la cárcel de Latacunga. La madre de Juliana, Elizabeth Rodríguez, dijo que «no descansará hasta encontrar a su hija y que no va a permitir que este caso quedé en la impunidad». En noviembre, los padres de Juliana se realizaron un primer examen de ADN para determinar si los huesos y una pieza dental encontrados en el terreno de Bellavista (norte de la capital) pertenecían a su hija. Finalmente se descartó que esos restos sean de la muchacha.

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